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martes, 24 de noviembre de 2009
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Selección de cuentos y relatos que tienen como objetivo principal el rescate de las sanas costumbres que sostienen los valores de la humanidad
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23 Noviembre
Organizado por la Municipalidad de Junín, se dará a conocer “Mendosa, la segunda Babel”. El libro fue escrito por Saturnino Ortiz y es una recopilación de seis cuentos que buscan despertar la conciencia colectiva.
El próximo viernes 27 de noviembre, desde las 20 hs., en el Centro Cultural La Colonia, en Isidoro Bousquet y Defensa, en La Colonia, se llevará a cabo la presentación del libro “Mendosa *, la segunda Babel”, libro perteneciente a Saturnino Ortiz, escritor nacido en el departamento de Junín y de vasta trayectoria en el mundo literario.
“Mendosa*, la segunda Babel”, es la narración que le da nombre a la selección de los seis cuentos que conforman el libro. En ellos, el autor intenta una advertencia al hombre actual que reincide en la soberbia de los hijos de Noé, al desafiar a Dios. Completan esta selección: “Las Fuerzas secretas”, “El señor funcionario”, “El niño y la justicia”, “Carta abierta a los jóvenes de hoy” y “El último juego”.
El autor, consecuentemente con su preocupación por el futuro de la esperanza humana, nos entrega estos cuentos y relatos que encara desde la óptica del hombre que se siente parte de un mundo que sufre la más grave crisis moral de su historia.
Los relatos se ambientan en lo cotidiano, con el anhelo de hallar coincidencias con los jóvenes y con los niños, en quienes deposita su confianza, “porque los niños son auténticos en su inocencia”.
Nota: (*) MENDOSA: errada, equivocada, mentirosa (Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española).
INTRODUCCIÓN
(Carta abierta a los jóvenes de hoy)
Este libro es para vos, flaca o flaco, de esta era del mail, del D.V.D., de los chips y la clonación de órganos humanos para trasplantes. Y es para vos porque no creo en eso de las brechas generacionales, como tampoco comparto lo de la juventud perdida, ni que los jóvenes de otras épocas fueron mejores o peores que vos.
¡No! La juventud, siempre, fue propensa a rebelarse, a plantear interrogantes, a buscar horizontes nuevos. Es el patrimonio inseparable de la piel tersa, de los músculos ágiles y la risa a flor de labios.
Yo también fui como vos. Fui abriendo mis ojos a la realidad de la vida, igual que vos, con decepción y dolor. Con la decepción de aprender que la verdad no es tan verdad como nos aseguraban nuestros mayores y con el dolor de saber que para ganar, muchas veces hay que mentir. Pero para vos fue peor: te encontraste con la mentira convertida en moneda corriente en un mercado de valores pisoteados y cambiados. Y la cosa se complicó para vos.
Porque nosotros, los de mi generación, tuvimos al lado a los viejos, al papá y a la mamá, como referentes incorruptibles de códigos de conducta que, después, nosotros, los que hoy te criticamos, fuimos dejando relegados frente a otras urgencias, otras necesidades que nos llevaron a pensar más en sobrevivir a cualquier costo, antes que en vivir.
Cuando vos llegaste a este mundo ya se hablaba más de prioridades materiales que en códigos de ética y buenas costumbres.
Pero vos no tuviste la culpa de nacer en ese momento, entre explosiones de bombas, abusos de uniformados, silencios de desaparecidos y prepotencia de gobernantes. Como tampoco tuviste la culpa de crecer entre la falsedad de los políticos, la corrupción generalizada, la televisión ocupándose todo el día de asaltos, secuestros, homicidios y funcionarios coimeros. Mientras los diarios gastaban inútilmente tinta en denunciar la denigración de la Justicia y las estadísticas alarmantes de desocupación y muertes. Naciste entre el temor y te criaste con la desesperanza.
¡Cómo no te voy a comprender!
¿Cómo puedo pretender que no te “recopés” aturdiéndote con una música ininteligible? ¿Como me voy a sentir molesto al verte con esos pantalones sin forma, como si ya se te cayeran, o que te llenés de aros que te perforan diferentes partes del cuerpo? Si fuimos nosotros, los de mi generación, los que comenzamos a importar la música, la moda y los modismos ajenos en el hablar, de allá, de aquellos países de moral decadente que tanto daño nos han hecho después.
En aquel entonces nuestro, ser “piolas” era transgredir reglas y no tener, o no querer exteriorizar sentimientos de afecto. Creo que por ahí empezó la cosa.
¿Te das cuenta flaca, flaco, que a pesar de tu juventud, que a pesar de mis años, de mis dudas y mis desengaños… que a pesar de tu rebeldía y tu bronca, vos y yo podemos entendernos?
Aunque debo decirte, ya en confianza, qué es lo que me produce un dolor profundo y, a veces, desesperanzado.
Esa distancia entre tus mayores y vos; el diálogo insultante, a los gritos, porque eso no es diálogo... es una barbaridad.
Pero más me duelen los silencios, o tu ausencia de la mesa familiar, ese encuentro cotidiano para la palabra amena, invitando a la confidencia.
Me duele la indiferencia con que reaccionás ante los problemas de tu país. Pero más me duele el país que te ofrecimos y el que te estamos dejando.
Me duele saber que, casi todas las noches, con sus madrugadas, terminás en una estación de servicio, o en una esquina de tu barrio, tomando litros y litros de cerveza. Pero más me duele saber que tus padres no saben dónde podés estar, porque ni tan siquiera te lo preguntan cuando salís de tu casa... si es que ellos están allí.
Me duelen tu apatía y tu indiferencia en los medios de transporte, cuando sube un anciano o una mujer embarazada y seguís sentado, no habiendo más asientos disponibles.
Pero más me duele tener que reconocer que esa actitud tuya, es la reacción ante tantos ataques, tanta crítica despiadada que te hacemos los mayores, que queremos darte buenos consejos porque somos incapaces de darte buenos ejemplos. Me duele y me lastima porque me revela que tanto juguete electrónico que te ofrecimos cuando fuiste niño, no pudo reemplazar el cariño, el amor que necesitabas para crecer.
Porque creciste con todo... y con nada.
¡Cómo voy a pretender que respetés la historia y las buenas costumbres de tu país, mi país!... si creciste escuchándonos hablar de F.M.I., préstamos Stand By, globalización, internacionalización, narcotráfico, lavado de dinero, paraísos fiscales ó de los profesionales y técnicos que emigran porque aquí no encuentran trabajo...
¡Cómo vas a creer en el futuro de la patria!... si creciste viendo a sus “respetables salvadores” de un día, vanagloriarse de ser gobernantes exitosos, los mismos que después viste procesados y fugados con pedido de captura, por quedarse con la plata de la venta de la dignidad de
Yo comprendo tus desplantes. Los comprendo porque son la única respuesta que tenés a mano para protestar por tanta hipocresía de los mayores “iluminados” que, a pesar de las evidencias en contra, seguimos insistiendo en querer ser dueños absolutos de
Es por todo esto que escribí este libro, esperando que te interese leerlo.
Y que, algún día, cuando el espanto pase, puedas contárselo a tus hijos, como cuentos que fueron escritos durante una larga noche de pesadillas.
Buenos Aires, 4 de mayo de 2002
“Las Inocentes Corruptas” Es un cuento de ficción, desarrollado en el hábitat de las hormigas, quienes han descubierto otros seres –los hombres-, que se encuentran más evolucionados que ellas. “Sólo la inocencia, o la extrema ingenuidad, pudieron llevarlas a imitar lo peor de esos seres, corrompiendo sus costumbres hasta quedar al borde de su propio exterminio. Edic.del autor, Mza. Diciembre de 1996.
“El Círculo infame” […] “En los suburbios de una renombrada ciudad de Cuyo, el Círculo Infame comenzó a seleccionar actores para representar ante un público consternado, su propia versión del drama de una muerte tan real que, después de mil ochocientos días, sigue pidiendo que los protagonistas verdaderos salgan a escena, porque son los únicos que conocen la trama de tan pervertida historia”.
Editorial Dunken, Buenos Aires, noviembre de 2006.
“Casino, pasiones en juego”. –La vida cambió entre las paredes que sustentaron su historia. Y cuando esas paredes cayeron, quedaron al desnudo las bajezas y las grandezas de los hombres que fueron protagonistas de su sentencia de muerte… y su posterior rescate y transformación.
Fue entonces cuando entraron en juego las pasiones del hombre.”
De Los Cuatro Vientos Editorial. Buenos Aires, marzo de 2008.
Comentarios de obras:
"Las inocentes corruptas"
Diario "Los Andes", martes 28 de enero de 1997. "Junín. El escritor Saturnino Ortíz, oriundo de este departamento ha publicado el libro "Las inocentes corruptas", un trabajo literario imaginado en los avatares que sufre un hormiguero cuando sus integrantes responden a los estímulos que les proporciona la raza humana.
Se trarta de un cuento largo desarrollado en un volúmen de 175 páginas, donde el autor teoriza acerca de las tentaciones que el "progreso" de los hombres significa para una colonia de hormigas con inquietudes, llevándolas a abandonar sus costumbres seculares para iniciarlas en el camino de una supuesta evolución.
(...) contiene una evidente crítica a la capacidad humana de generar una burocracia incontrolable, a veces a través de leyes y reglamentos inspirados en el afán de funcionar mejor.
Precisamente en la contratapa del libro, se dice que "sólo la inocencia, o la extremaingenuidad, pudieron llevarlas a imitar lo peor de esos seres, corrompiendo sus costumbres hasta quedar al borde de su propio exterminio".
El cuento, que también contiene una mirada irónica sobre el eficienticismo deshumanizado de las sociedades modernas, finaliza apelando a la facultad de las hormigas de retornar a su tradicional sabiduría, que les ha permitido sobrevivir y mmultiplicarse a través de miles de años sobre la tierra.
(...)Está profusamente ilustrado por Mariana Gutierrez y diagramado por Miguel A. Derimais, ambos residentes también en Junín."
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